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En el caminar del año, junio nos sitúa ante uno de los momentos más sagrados y potentes de la Tierra: el solsticio. Es el tiempo en que el sol alcanza su máxima expresión y el ritmo de la naturaleza nos invita a contemplar la relación entre nuestra luz interior y la gran luz del cosmos.
En nuestra comunidad, este momento se vive como un puente vivo entre dos profundas tradiciones espirituales y culturales: la festividad de San Juan y la celebración ancestral del Inti Raymi. Además, al coincidir con el cierre del ciclo escolar, esta época se convierte en un espacio de profunda gratitud por el camino recorrido y todo lo aprendido.
La época de San Juan es una fiesta de coraje, transformación y recapitulación. Así como en el plano cósmico el sol derrama su máxima fuerza, en el plano humano se nos invita a despertar el fuego de la conciencia individual.
A través de las canciones, los versos y el rítmico saltar sobre las brasas o el fuego, los niños vivencian el coraje necesario para vencer los temores internos. Pero este fuego no solo ilumina el futuro; también irradia calor hacia el pasado. San Juan en la escuela es mirar hacia atrás con el corazón lleno de agradecimiento por cada paso dado, cada dificultad superada y cada lazo tejido durante el año lectivo.
Rudolf Steiner nos recuerda la importancia de elevar nuestra mirada hacia la gran luz en esta época:
“En el tiempo de San Juan, el ser humano debe aprender a encender en su propio interior una fuerza de luz que se corresponda con la fuerza de luz que el sol despliega en el universo exterior.” — Rudolf Steiner ✨
Es una celebración para templar la voluntad, purificar el alma, agradecer las vivencias compartidas y caminar con rectitud hacia el descanso.
Inmersos en el sagrado entorno de Cuenca y cobijados por los Andes, junio es también el tiempo del Inti Raymi (la Fiesta del Sol), el hito más importante del calendario agrícola de los pueblos originarios.
Tras los meses de siembra y cuidado, la Tierra finalmente entrega sus frutos. El Inti Raymi es, por excelencia, la época de la gratitud. Nos reunimos en comunidad alrededor del hampi pampa o el altar circular de granos, flores y frutas para agradecer al Padre Sol (Inti) y a la Madre Tierra (Pacha Mama) por la abundancia recibida. A través de la danza rítmica, la música andina y el compartir del alimento en la pambamesa, los niños vivencian el sentido de reciprocidad (Ayni), reconociéndose como hilos de un mismo tejido comunitario y cósmico.
Durante esta época, en CENEDIS, los patios se llenan de cantos tradicionales y del sonar de las flautas y los tambores. Los estudiantes preparan sus danzas, siembran la tierra con respeto y participan activamente en la elaboración de los símbolos de fuego y tierra.
Al unir San Juan y el Inti Raymi bajo el manto del agradecimiento, enseñamos a los niños a cerrar los ciclos con amor y respeto por el camino aprendido, despertando en ellos una espiritualidad libre, cargada de belleza, arraigo cultural y amor por la naturaleza.
"Que el fuego de San Juan encienda nuestro coraje para agradecer el pasado, y que la luz del Inti Raymi nutra nuestra voluntad para el futuro."